The Latin Recording Academy
PrensaPor Fernando González
La cantante folklórica argentina Mercedes Sosa, ganadora tres veces de un Latin GRAMMY y símbolo de la resistencia y la lucha por los derechos humanos, murió el domingo a la mañana en Buenos Aires. Una de las grandes voces de la música popular en el mundo, Sosa había estado internada por 13 días por lo que fue reportado como "disfunción renal progresiva" y complicaciones hepáticas y pulmonares. Tenía 74 años.
Una mujer de porte robusto, con facciones aindiadas, pelo renegrido y apariencia de Madre Tierra andina, Sosa tenía una poderosa voz de registro alto con sorprendentes matices. Aún cuando cantaba sentada en el centro del escenario, como era su costumbre, Sosa tenía una fuerte presencia escénica. En cualquier momento, susurrando una letra, ella podía transformar un gran teatro en una sala en su casa y hacer de una canción en un secreto entre amigos. Pero también, con la misma facilidad, unos minutos después, ella podía usar toda la potencia de su voz para conmover la sala hasta los cimientos. Y ambos momentos sonaban sinceros y emotivos.
Nacida en la pobreza el 9 de Julio de 1935 en Tucumán, una provincia en el noroeste argentino, Sosa comenzó su carrera como cantante cuando ganó un concurso amateur en una radio local. Tenía 15 años y cantó bajo el seudónimo Gladys Osorio. Como parte del premio, recibió un contrato de dos meses para cantar en la emisora. Esa fué su oportunidad.
Sosa comenzó como cantante de folklore tradicional, pero pronto se involucró con el Movimiento del Nuevo Cancionero, un movimiento de renovación del folklore prevalente en esa época, y al poco tiempo, Sosa fué una importante figura del llamado movimiento de la Nueva Canción en Latinoamérica. Este género unía el folklore local con letras que reflejaban una preocupación por temas sociales. En la década de los 70 y el principio de los 80, una época dominada por brutales dictaduras militares en Argentina y buena parte de Latino América, Sosa se transformó así en un símbolo de las luchas sociales y fue llamada “la voz de los sin voz.”
Fue un papel que no eligió, pero tampoco completamente rechazó, aunque alguna vez reclamó para sí su rol de artista sobre el de símbolo.
“A veces la hacen a una como que es la protestona o Robin Hood y no es así,” Sosa me dijo una vez con cierta frustración. “Soy una mujer que canta, que trata de cantar lo mejor posible las mejores canciones posibles. Me han adjudicado este papel de gran protestadora y no es así para nada. Solo soy una artista pensante.”
Aún así, y aunque no había censura oficial, muchas de sus canciones fueron prohibidas y después que fue detenida en 1979, mientras daba un concierto, se exilió, primero en París y luego en Madrid. Sosa volvió a Argentina en 1982, con la dictadura militar ya en clara decadencia y sólo semanas antes de la guerra de las Malvinas. (Sus históricos conciertos a sala llena marcando su retorno quedaron plasmados en el disco “Mercedes Sosa en Argentina”)
Mientras nunca perdió contacto con sus raíces y sus programas incluían zambas y chacareras, Sosa abrió su perspectiva artística y su repertorio para incluir pop, rock y MPB, colaborando con, y apoyando cuando era necesario, artistas tan variados como Milton Nascimento, Fito Páez, Caetano Veloso, Joaquín Sabina, Charly García, Shakira, Gustavo Cerati, y Julieta Venegas.
Ella también colaboró con artistas tales como Sting, Luciano Pavarotti y Joan Baez.
Los años 90 fueron para Sosa un década de gran reconocimiento artístico y personal. (Entre otros galardones fue declarada Ciudadana Ilustre de la Ciudad De Buenos Aires en 1992). Pero ni la democracia formal ni la adulación impidieron que Sosa continuara hablando sobre temas que le preocupaban, fueran ellos la corruptela y el amiguismo en la política o la débil prosecución de los juicios a los acusados de violación de derechos humanos.
“ Yo no uso el escenario para hablar de esas cosas. En el escenario, yo canto. Cantar es mi lado más noble,” me dijo una vez. “Pero yo pago mis impuestos, voy al mercado, a la farmacia, como cualquier otro. Qué tengo que hacer como artista? Se supone que seamos tontitos y no pensar, no hablar de nada?”
Sosa había tenido problemas de salud en el 2003, cuando problemas cardíacos la tuvieron fuera del escenario por dos años.
Su último disco, “Cantora”, incluye colaboraciones con Charly García, Franco De Vita, Joan Manuel Serrat, Shakira, y Fito Páez entre otros. Este disco ha sido nominado para tres Latin GRAMMY, incluyendo premios como mejor álbum y mejor disco folklórico.
La 10a ceremonia de los Latin GRAMMY tendrá lugar el 5 de noviembre a las 8 p.m. en Las Vegas y será transmitida por Univisión.
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